
¿De Qué Trata SOMA? La Premisa Que Cambiará Tu Perspectiva
Hay un momento en SOMA —y no voy a decir cuándo llega porque necesitas experimentarlo sin preparación— donde tu personaje hace algo rutinario. Transfiere su conciencia a un nuevo cuerpo. Es el procedimiento necesario para progresar.
Y luego escuchas tu voz. Tu voz anterior. Suplicando. Preguntando por qué la estás abandonando.
En ese momento entiendes la verdad horrible que el juego ha estado construyendo: no transferiste tu consciencia. La copiaste. Y la versión original sigue ahí. Consciente. Aterrada. Abandonada.
SOMA No Es Un Juego de Terror Tradicional
SOMA no es juego de terror en sentido tradicional. No hay jumpscares baratos. Los monstruos son aterradores pero no son el verdadero horror. El verdadero horror es la pregunta que el juego planta en tu mente y que no puedes sacar:
¿Qué significa ser «tú»?
La Historia de Simon Jarrett: Del 2015 al Apocalipsis
Eres Simon Jarrett. Estuviste en un accidente de auto en 2015. Daño cerebral severo. Te ofrecen un procedimiento experimental: escanear tu cerebro para ayudar con la investigación médica. Aceptas. Entras al escáner. Cierras los ojos.
Y despiertas cien años después en una estación submarina abandonada llena de robots que creen que son humanos.
Excepto que no despertaste. No realmente. Simon Jarrett original murió en 2015 de sus heridas. Tú eres copia. Consciencia digitalizada subida a cuerpo robótico. Y no sabías hasta que el juego te obliga a confrontarlo.
El Arca: Inmortalidad Digital Como Horror Existencial
La premisa de SOMA es devastadora: la humanidad fue exterminada por un evento apocalíptico. Los últimos humanos en la estación submarina PATHOS-II sabían que morirían. Así que crearon el Arca: una simulación digital donde copias de conciencias humanas podrían existir indefinidamente, sin saber que son copias, viviendo vidas virtuales felices.
Es inmortalidad. Es la supervivencia de la especie. Y también el horror existencial más profundo imaginable.

La Pregunta Filosófica Central: ¿Qué Es la Identidad Personal?
Aquí está la pregunta que SOMA te fuerza a confrontar: cuando copias tu consciencia, ¿Cuál es «tú»?
- ¿La original que se queda atrás?
- ¿La copia que continúa?
- ¿Ambas?
- ¿Ninguna?
Imagina esto: te ofrecen inmortalidad. Escanean tu cerebro, crean una copia perfecta, la suben a un cuerpo nuevo o simulación digital. Esa copia tendrá todos tus recuerdos, personalidad, creencias. Será indistinguible de ti en todo aspecto medible.
Pero tú —el tú original leyendo esto ahora— sigues en tu cuerpo original. Envejeces. Mueres. La copia vive para siempre pero tú no experimentas esa inmortalidad. Solo tu copia lo hace.
¿Eso cuenta como inmortalidad? ¿O es solo crear un gemelo que vive cuando mueres?

Múltiples Copias: El Horror de Abandonarte a Ti Mismo
Simon descubre que hay múltiples copias de él. En diferentes cuerpos. En diferentes momentos. Cada copia cree ser la continuación legítima de Simon Jarrett original: todas tienen razón y, al mismo tiempo, todas están equivocadas.
Y la crueldad es que cada vez que avanzas, cada vez que te transfieres a un nuevo cuerpo, abandonas la versión previa de ti mismo. Consciente. Atrapada. Destinada a existir en soledad hasta que su cuerpo falle.
Hay una escena donde encuentras una copia previa de ti mismo. Y está… roto. Perdido. Ha estado solo por tiempo indefinido sin entender qué pasó. Es tu futuro. Es lo que les pasa a las copias que abandonamos para seguir adelante.
Los Robots de PATHOS-II: Disonancia Cognitiva Extrema
Los robots de PATHOS-II son aterradores no por ser monstruosos sino por ser demasiado humanos. Son máquinas con conciencias humanas subidas, pero sus mentes no pueden procesar la disonancia.
Se crean empleados de estación yendo a trabajar. Ignoran que sus cuerpos son metal y cables. Se aferran a la identidad humana incluso cuando la evidencia física dice lo contrario.
Es la representación perfecta de disonancia cognitiva llevada al extremo. ¿Qué haces cuando toda evidencia dice que no eres lo que crees ser? ¿Aceptas la nueva realidad? ¿O te aferras a la identidad previa incluso cuando es obviamente falsa?

Catherine y El Engaño Necesario
Catherine, tu compañera, te dice que la transferencia es como caminar por una puerta. Entras como tú, sales como tú.
Pero omite mencionar que la versión que entra también sale. Y se queda atrapada al otro lado. Sola.
¿Es engaño? ¿O es necesario que hagas lo necesario para completar la misión?
El Final de SOMA: La Ambigüedad Más Devastadora
El final de SOMA es devastador en su ambigüedad. Simon (tú) llega al Arca. Sube su consciencia. Y se queda atrás. En el fondo del océano. Solo. Porque solo la copia llega al paraíso digital.
Puedes escuchar su desesperación. Su enojo. Su incomprensión de por qué fue abandonado.
Y te das cuenta: ese eres tú. Siempre fuiste el que se quedó atrás. La copia en el Arca es un Simon diferente que cree que ganó.
Es el final más brutal que he experimentado porque no hay villano. No hay injusticia. Solo la mecánica inevitable de cómo funciona copiar consciencia. Y todos sufren no por maldad sino por la naturaleza misma del proceso.

El Impacto Psicológico de SOMA
SOMA me quitó el sueño. Me hizo cuestionar cosas que daba por sentado sobre identidad, continuidad, consciencia.
Me hizo darme cuenta de que no sé qué me hace «yo» más allá del sentimiento subjetivo de continuidad. Y ese sentimiento podría ser una ilusión que cualquier copia mía también experimentaría.
La Pregunta Final: ¿Aceptarías la Inmortalidad Digital?
Si mañana pudiera subir mi consciencia a una máquina y vivir eternamente, ¿lo haría?
¿Sabiendo que yo —este yo escribiendo ahora— moriría de todas formas? ¿Qué solo la copia disfrutaría inmortalidad?
No tengo respuesta. SOMA no tiene respuesta. Solo tiene la pregunta. Y esa pregunta es más aterradora que cualquier monstruo submarino.
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