
Activision lucha contra los cheats de Call of Duty con una estrategia que va más allá de expulsar a los tramposos de las partidas. La compañía ha difundido un vídeo en el que uno de sus representantes legales se desplaza hasta Ohio para intervenir contra una persona acusada de vender software de trampas.
La grabación corresponde al 22 de agosto, durante el fin de semana de la beta cerrada de Call of Duty: Modern Warfare 4. La acción habría provocado el cierre de Elocarry, un vendedor de cheats al que Activision vincula con la distribución de este tipo de herramientas.
La compañía afirma haber interrumpido más de 375 ventas de cheats y haber cerrado más de 30 proveedores.
Una intervención dirigida contra un vendedor de trampas
El vídeo publicado por Activision muestra el desplazamiento de uno de sus representantes legales hasta el domicilio situado en Ohio. El objetivo señalado era Elocarry, cuya actividad habría quedado interrumpida después de esta intervención. El material no detalla si el cierre responde a un acuerdo, a una acción legal concreta o a otra medida aplicada contra el vendedor.
La compañía utiliza esta publicación como parte de su campaña para disuadir a quienes venden software destinado a alterar las partidas en línea. En lugar de limitar el mensaje a las sanciones dentro del juego, Activision pretende mostrar que también persigue a los responsables de poner estas herramientas a disposición de otros jugadores.
RICOCHET también apunta a quienes venden los cheats
Activision insiste en que la labor de RICOCHET Anti-Cheat no termina cuando acaba una partida. El sistema se presenta así como una iniciativa que acompaña a las medidas contra las cuentas que hacen trampas con acciones dirigidas a los proveedores y vendedores de software fraudulento.
La empresa asegura que ya ha interrumpido más de 375 ventas y que ha cerrado más de 30 proveedores. El material no identifica todos esos casos ni especifica cuándo se produjeron, por lo que la intervención contra Elocarry aparece como un ejemplo concreto dentro de una operación más amplia.
La beta de Modern Warfare 4, en el centro del anuncio
La intervención se produjo durante el fin de semana de la beta cerrada de Call of Duty: Modern Warfare 4, un periodo especialmente relevante para la actividad competitiva y para la detección de trampas. La noticia llega mientras los jugadores prueban esta versión previa del nuevo episodio, cuyos detalles sobre su beta para PC ya se han dado a conocer.
Para quienes participen en la beta, el mensaje de Activision es doble: las cuentas que utilicen cheats pueden enfrentarse a medidas dentro del juego, mientras que los vendedores también se encuentran en el punto de mira de la compañía. La publicación no anuncia nuevas funciones del sistema antitrampas ni cambios concretos para los jugadores.
Más información sobre la prueba: requisitos de la beta de Modern Warfare 4 en PC.
Una ofensiva que va más allá de las expulsiones
Con el caso de Elocarry, Activision refuerza públicamente su decisión de actuar contra la cadena de distribución de cheats, no solo contra quienes los usan. Por ahora, la compañía cifra en más de 30 los proveedores cerrados y en más de 375 las ventas interrumpidas, mientras RICOCHET continúa siendo el nombre asociado a esta estrategia contra las trampas en Call of Duty.
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