
La Blacksmith plataforma de pruebas de código ha captado 45 millones de dólares en una ronda Serie B liderada por Peak XV Partners. La operación sitúa la valoración de la compañía en 550 millones de dólares, frente a los 60 millones que alcanzó hace menos de un año tras cerrar su Serie A.
La empresa, fundada en 2024, desarrolla herramientas para compilar, probar y verificar software antes de que llegue a producción. Su crecimiento se produce mientras los asistentes de programación permiten generar más código en menos tiempo, pero también aumentan la necesidad de validarlo antes de incorporarlo a productos reales.
Blacksmith ha recaudado 45 millones de dólares en su Serie B y alcanza una valoración de 550 millones. La compañía afirma que ya trabaja con más de 5.000 clientes.
De la integración continua a la corrección automática
Blacksmith comenzó como un proveedor en la nube para cargas de integración continua, con servicios destinados a ejecutar compilaciones y pruebas de software. Su plataforma se ha ampliado con Codesmith, un agente de programación que puede detectar comprobaciones fallidas y aplicar correcciones automáticamente.
El objetivo es reducir el tiempo entre la generación de código y su validación. La compañía sostiene que el aumento del uso de herramientas como Cursor, Codex y Claude Code está elevando el volumen de código producido por los equipos, mientras que la calidad de ese código no queda garantizada por el proceso de generación.
Más clientes y una competencia consolidada
Blacksmith asegura que ha pasado de más de 700 clientes a más de 5.000 en menos de un año. Entre ellos figuran Mercury, Supabase, Clerk, Ashby y Expensify. La empresa también afirma que algunos de sus clientes más grandes gastan más de un millón de dólares al año en su plataforma.
El crecimiento se ha producido con un equipo que ha aumentado de 10 a unas 30 personas. Su dirección indica que el negocio alcanzó inicialmente un ritmo de ingresos anualizado de 10 millones de dólares y que posteriormente pasó a generar ingresos de decenas de millones, sin facilitar una cifra actualizada de ingresos anualizados.
La compañía compite en un mercado con alternativas como GitHub Actions, las automatizaciones de Cursor y las funciones de validación integradas en Codex y Claude Code. También existen servicios de pruebas de código ofrecidos por Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud, además de otras empresas especializadas.
Según la dirección de Blacksmith, sus principales argumentos frente a estas opciones son la velocidad de ejecución de las pruebas y el coste. La ronda también ha contado con la participación de los inversores existentes GV y Y Combinator, y eleva la financiación total de la startup a 58,5 millones de dólares.
El siguiente paso: cubrir más fases del desarrollo
Blacksmith planea ampliar su oferta para cubrir un conjunto más amplio de tareas de programación. La intención es proporcionar herramientas que ayuden a los equipos a escribir, validar y fusionar software con mayor rapidez, aunque el material no detalla nuevas funciones concretas ni un calendario para ese despliegue.
Qué supone para los equipos de desarrollo
La evolución de Blacksmith refleja un problema práctico asociado a la generación automática de código: producir más código no elimina la necesidad de compilarlo, someterlo a pruebas y revisar los cambios antes de llevarlos a producción. Las herramientas de validación pueden agilizar ese circuito, pero su eficacia dependerá de la cobertura de las pruebas y de la supervisión técnica de cada equipo.
Por ahora, la empresa combina una base de clientes en expansión con una ronda que multiplica su valoración en menos de un año. Su próximo reto será demostrar que puede mantener esa velocidad en un segmento donde ya compite con plataformas de desarrollo consolidadas y con funciones de validación integradas en asistentes de programación.
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