
Julie Huntsinger Festival de Telluride resume dos décadas de una estrategia poco habitual en el circuito internacional: proteger el misterio de la programación hasta la víspera de la inauguración y colocar las películas en el centro de la experiencia. La directora considera que esa tradición sigue siendo una de las señas de identidad del certamen estadounidense.
Telluride afronta una nueva temporada de festivales en un contexto cambiante, con Venecia presentando una selección menos centrada en las estrellas y el Festival de Nueva York reforzando su posición como escaparate para grandes proyectos. Frente a esa competencia, el festival de Colorado confía en sus relaciones con cineastas, productoras y distribuidoras.
Huntsinger explica que su trabajo consiste en acompañar las películas antes de su llegada al público, equilibrando el entusiasmo por determinados títulos con las decisiones estratégicas de quienes los producen y distribuyen.
Telluride conservará su programación en secreto hasta poco antes del comienzo y prepara una película cuya identidad no se conocerá hasta que los espectadores entren en la sala.
Una programación que sigue siendo secreta
La directora defiende que los rituales del festival continúan intactos pese a los cambios acumulados durante sus 20 años de gestión. Telluride mantiene una estructura pequeña y una organización basada en la colaboración, mientras evita convertir el certamen en una competición dominada por categorías, alfombras rojas o grandes gestos promocionales.
La selección comienza con el criterio básico de encontrar películas que gusten al equipo, pero después llega una fase de negociación con productores y distribuidores. En algunos casos, las compañías buscan la opinión del festival antes de decidir la estrategia de lanzamiento. En otros, prefieren esperar a otro año aunque sepan que Telluride está interesado.
Huntsinger confirma que esta edición contará con varios títulos aún no anunciados y que uno de ellos será un auténtico estreno sorpresa: el público no sabrá qué película es hasta acceder al cine. La directora no ofrece más detalles sobre ese largometraje.
‘Digger’ y las películas que se quedan fuera
Uno de los títulos que Telluride no ha conseguido para esta edición es Paper Tiger, la nueva película de James Gray. La cinta se estrenará en la primera jornada del Festival de Nueva York, una decisión que Huntsinger terminó aceptando dentro del acuerdo informal que evita que Telluride intente arrebatarle al certamen neoyorquino su inauguración.
La directora también habla de Digger, proyecto de Alejandro G. Iñárritu. Según explica, preguntó si el estudio tenía reservas respecto a Telluride y recibió una respuesta negativa. La decisión corresponde al cineasta, que quiere que el público descubra la película al mismo tiempo que él presenta el resultado de su trabajo de posproducción.
Ese proceso explica por qué algunas producciones no llegan al festival pese a existir interés mutuo. Los estudios valoran cuidadosamente el momento y el espacio de cada estreno, especialmente cuando una película necesita concentrar toda la atención de su campaña.
El valor de un estreno en Telluride
Huntsinger sostiene que las películas más ruidosas pueden generar conversación en casi cualquier festival, mientras que las propuestas más contenidas encuentran en Telluride un público especialmente receptivo. No considera que la crítica sea menos exigente, pero sí percibe una mayor disposición a dejarse sorprender por obras alejadas del espectáculo.
El certamen también incorpora habitualmente entre seis y ocho premieres norteamericanas procedentes de Cannes. La directora recuerda el recorrido de Ida, que pasó por Telluride y después obtuvo un impulso adicional en Toronto. Para ella, las conexiones entre Telluride, Nueva York, Toronto y Londres forman parte de un ecosistema que beneficia a las películas.
Su relación con compañías como Focus, A24 y Searchlight se basa, afirma, en conversaciones directas sobre qué títulos encajan mejor en cada contexto. Huntsinger quiere además estrechar lazos con las empresas matrices de estudios que tradicionalmente han mostrado menos interés por los festivales, sobre todo para atraer películas de gran presupuesto.
En ese sentido, reivindica que Telluride ya ha acogido películas como Prisoners y Gravity. También expresa su admiración por Dune: Part Two y por Denis Villeneuve, aunque el director no pudo acudir debido a que continúa trabajando en posproducción.
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Una pieza dentro de un circuito frágil
La directora compara su labor con la de una comadrona: el festival ayuda a que las películas lleguen al mundo, pero pertenece a los cineastas y a los estudios decidir cuándo están preparadas para hacerlo. Esa responsabilidad implica aceptar que algunos títulos funcionen mejor en otro certamen o en una fecha diferente.
Qué queda confirmado
Telluride mantendrá el secreto de su programación hasta la víspera de la apertura y esconderá al menos una película hasta el momento en que el público entre en la sala. Paper Tiger no formará parte de la selección de este año, mientras que el futuro recorrido de Digger sigue ligado a la decisión de Alejandro G. Iñárritu y a su trabajo de posproducción. El resto de la programación continúa sin anunciarse.
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