
El santuario de cigüeñas de bosque en Florida nació de una decisión privada: Jim Stevenson y Tara Tanaka compraron en 2007 un humedal de unos 180.000 metros cuadrados junto a su casa, a las afueras de Tallahassee, para evitar que fuese urbanizado.
Quince años después, el terreno albergaba una colonia de 275 cigüeñas de bosque, además de numerosas aves, mamíferos y caimanes. El caso muestra que conservar un humedal no consiste siempre en dejarlo completamente a su suerte: también puede requerir controlar especies invasoras, gestionar la vegetación y proteger los lugares de cría.
La propiedad quedó además amparada en 2016 por una servidumbre de conservación perpetua, de modo que sus restricciones ambientales no dependen únicamente de que la pareja siga siendo la propietaria.
El humedal privado acoge 275 cigüeñas de bosque anidando y funciona como refugio para decenas de especies en una zona urbana en crecimiento.
Un pantano que necesitaba gestión activa
Stevenson, biólogo de parques estatales, y Tanaka, fotógrafa y videógrafa de naturaleza, conocían el valor ecológico del pantano de cipreses que lindaba con su vivienda. Antes incluso de comprarlo, Stevenson retiraba a mano árboles de sebo chino, una especie invasora capaz de cerrar las áreas de agua abierta donde se alimentan muchas aves.
Tras adquirir el terreno, la pareja continuó con quemas prescritas y retiradas mecánicas de vegetación cuando las islas flotantes amenazaban con cubrir el agua. Estas intervenciones buscaban mantener las condiciones del humedal y evitar que el crecimiento descontrolado de algunas plantas redujera el espacio disponible para la fauna.
El papel de los caimanes en la colonia
Una de las actuaciones más singulares fue la construcción de una pequeña isla para que los caimanes pudieran salir del agua y tomar el sol. Aunque su presencia junto a las aves pueda parecer un riesgo, también ayuda a mantener alejados a mapaches y otros depredadores terrestres que pueden trepar a los árboles y acceder a los nidos.
Las cigüeñas de bosque suelen instalar sus colonias en árboles rodeados de agua. En ese contexto, los caimanes forman parte de una barrera natural que dificulta el acceso de algunos animales a huevos y polluelos. La estrategia no elimina la depredación, pero contribuye a conservar un entorno favorable para la reproducción.
Una pequeña colonia dentro de una recuperación mayor
La cigüeña de bosque sufrió un fuerte declive en Estados Unidos. En los Everglades llegó a pasar de unas 20.000 parejas reproductoras en la década de 1930 a menos de 5.000 en los años setenta. La especie fue incluida en 1984 en la lista federal de especies en peligro.
El U.S. Fish and Wildlife Service registró en 2022 las 275 cigüeñas anidando en la propiedad de Stevenson y Tanaka. La colonia había aumentado de forma gradual y Tanaka llegó a reconocer ejemplares que regresaban cada temporada. También observó cómo recogían ramas en el jardín para construir sus nidos.
El humedal acoge asimismo garzas azuladas, garcetas grandes, garzas verdes, anhingas, gallinetas, patos joyuyos, yaguasas de pico negro y espátulas rosadas. Entre los mamíferos citados en la zona se encuentran linces rojos, mapaches, zorros, nutrias, castores, coyotes y conejos de pantano.
La protección continuará aunque cambie el propietario
En 2016, Apalachee Land Conservancy estableció sobre la finca una servidumbre de conservación perpetua. Este mecanismo legal limita el desarrollo futuro del terreno y mantiene su finalidad de conservación incluso si la propiedad pasa a otras manos.
Las condiciones incluyen la prohibición de cazar y pescar. La medida convirtió la protección del humedal en un compromiso a largo plazo, no solo en una decisión ligada a la voluntad o a la situación personal de sus actuales dueños.
El caso forma parte de una recuperación más amplia. Tras décadas de restauración de humedales y la aparición de nuevas colonias en el sureste del país, la población reproductora de cigüeña de bosque alcanzó entre 10.000 y 14.000 parejas distribuidas en alrededor de un centenar de colonias. En febrero de 2026, el U.S. Fish and Wildlife Service anunció que la especie podía salir de la lista federal de especies amenazadas y en peligro.
Un ejemplo local de conservación sostenida
El santuario de Tallahassee no explica por sí solo la recuperación de la cigüeña de bosque, pero ofrece una muestra concreta de cómo la protección de un solo humedal puede aportar lugares de alimentación y reproducción en entornos sometidos a presión urbanística.
La experiencia también subraya que los resultados dependen de varios factores: el espacio protegido, la gestión continuada, la conectividad con otros humedales y la evolución general de la especie. En este caso, una compra destinada a impedir la urbanización terminó asegurando un refugio estable para una colonia que sigue regresando cada año.
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