
El estudio Build A Rocket Boy en el ojo del huracán por protección de datos
Una nueva polémica rodea a Build A Rocket Boy tras el tropiezo de MindsEye y los rumores de tensiones internas. Empleados vinculados al sindicato IWGB han llevado el caso a la vía legal, cuestionando prácticas de supervisión implementadas por la dirección.
El centro de la demanda es Teramind, presentado como una herramienta para detectar amenazas internas y mejorar la productividad. Los trabajadores sostienen que el software recolectó datos sin el consentimiento explícito y sin transparencia sobre qué se registra ni cómo se almacenan esos datos.
Detalles de la demanda y respuesta del estudio
Después de una queja colectiva firmada por unos 40 empleados, la empresa retiró Teramind de los dispositivos en marzo. Aun así, no se ha aclarado qué datos se recogieron ni el destino de esa información, lo que mantiene el litigio abierto y genera inquietud entre el personal.
El sindicato sostiene que el uso del programa excedía lo necesario para monitorizar la productividad y proteger la seguridad de la empresa. En una reunión interna, filtrada luego a la prensa, los directivos habrían reconocido haber instalado Teramind sin el conocimiento de los trabajadores, lo que alimenta las dudas sobre la privacidad en el entorno laboral, incluso en las casas de los empleados.
La situación marca una nueva línea de tensión entre un estudio de desarrollo y su plantilla, en un momento en que la industria busca equilibrar vigilancia con derechos laborales y protección de datos.



