
Un usuario ha mostrado en un corto de video una idea que parece sacada de un laboratorio de seguridad: un pendrive que cumple dos funciones. La primera, conectarse y ejecutar acciones en el equipo anfitrioso, incluyendo la reproducción de un vídeo que encaja con la sorpresa que sigue.
La segunda función es la que genera el giro humorístico pero cambiante: tras un periodo de gracia, el dispositivo está programado para expulsarse por sí mismo mediante un petardo. Aunque no se esperan daños físicos serios, la demostración recuerda que se trata de un explosivo y requiere extremo cuidado.
Orígenes y desarrollo conceptual
La idea toma elementos de dispositivos de seguridad basados en USB, conocidos por su capacidad de emular acciones; sin embargo, este prototipo se construye en un espacio muy reducido, lo que eleva la complejidad del montaje y la ejecución.
El proyecto, presentado en un corto de un podcast, no ofrece instrucciones para replicarlo, pero sí muestra el diseño y el funcionamiento de forma clara. A modo de advertencia, el experimento no debe tomarse a la ligera, pues involucra un componente explosivo.
Qué aporta desde el punto de vista técnico y lúdico
Más allá de la broma, hay trabajo detrás que une ingeniería de hardware con ideas de interacción física. El resultado demuestra que, en un formato diminuto, es posible empaquetar componentes para controlar un equipo y, tras un periodo determinado, activar una acción impredecible que, en este caso, es explosiva.
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