
La influencia del anime en los superhéroes occidentales ya no es una tendencia puntual, sino una parte visible de la evolución de los cómics y el cine. El guionista Kyle Higgins considera que la generación que creció viendo anime en televisión está ocupando ahora puestos clave como escritores, dibujantes y directores.
Higgins, conocido por su trabajo en Mighty Morphin’ Power Rangers y Radiant Black, sostiene que series como Dragon Ball, Sailor Moon, Pokémon y Mobile Suit Gundam han dejado una huella clara en la forma de construir los héroes occidentales. Para el autor, esa transformación ya está en marcha y seguirá creciendo.
El fenómeno se aprecia tanto en las viñetas como en las producciones audiovisuales. Algunas obras actuales incorporan estructuras más compactas y serializadas, mientras que determinados proyectos apuestan por una estética inspirada en el anime y por una relación más directa entre el conflicto, los personajes y sus temas.
La generación que creció con el anime está creando ahora cómics y películas de superhéroes, incorporando recursos narrativos, estilos visuales y planteamientos del manga y el tokusatsu.
El manga ya influye en la estructura de los cómics
Uno de los ejemplos que destaca Higgins es el de Absolute Batman, la serie de Scott Snyder para DC. El guionista relaciona parte de su éxito con una fórmula cercana a la del manga: historias concentradas, publicación serializada y un ritmo muy definido. La propuesta no intenta apartar a los lectores del manga, sino acercarse a los hábitos narrativos que ya valoran.
Esta orientación también aparece en el Massive-Verse, un universo de cómics en el que Higgins participa. El autor señala que el equipo trabaja con numerosos artistas italianos familiarizados con el anime y el manga, y que esa experiencia se refleja en un acabado visual de inspiración anime y cel-shading para los superhéroes modernos.
La conexión no se limita a la estética. Según Higgins, los creadores que crecieron con estas obras entienden el anime como una base cultural propia, no como una influencia exótica. Por eso, sus recursos aparecen integrados en el diseño de personajes, la cadencia de las historias y la forma de presentar los conflictos.
Qué puede aprender Hollywood del tokusatsu
Higgins también pone el foco en el tokusatsu, especialmente en su tradición de efectos prácticos. El género apuesta por construir físicamente trajes, maquetas y otros elementos para rodarlos ante la cámara, una filosofía que el guionista relaciona con el interés actual por mostrar una producción más artesanal en algunas películas de superhéroes.
En su opinión, el tokusatsu ofrece además una relación más cómoda con la ambigüedad y los temas espirituales. Sus amenazas pueden convertir en elementos literales los miedos o los conflictos internos de los protagonistas, uniendo personaje, argumento y tema de una manera que, a juicio de Higgins, Hollywood no siempre consigue.
El escritor ha trabajado en propiedades occidentales como Nightwing y Batman, pero también en franquicias japonesas vinculadas al sentai y el tokusatsu, como Ultraman. Esa trayectoria le permite observar de cerca el intercambio entre ambas tradiciones y defender que los superhéroes occidentales todavía pueden extraer muchas ideas de Japón.
Una influencia que seguirá creciendo
El auge global del anime coincide con un momento de revisión para Marvel, DC y otras grandes marcas, que afrontan críticas relacionadas con el desgaste del género de superhéroes. En ese contexto, los creadores formados con Dragon Ball Z, Power Rangers y otras series están aportando una sensibilidad distinta a personajes como Batman y Spider-Man.
La adaptación en imagen real de Naruto para Lionsgate, dirigida por Destin Daniel Cretton, representa otra muestra del creciente cruce entre Hollywood y la cultura popular japonesa, aunque el comentario de Higgins se centra sobre todo en la influencia creativa que ya puede apreciarse en cómics y películas.
El anime ya forma parte del lenguaje superheroico
La conclusión de Higgins es clara: el anime no está esperando a transformar los superhéroes occidentales, porque esa transformación ya ha comenzado. La generación que descubrió estas series durante su infancia trabaja ahora en las principales áreas de la industria y está incorporando sus referencias a nuevas historias, estilos visuales y formas de producción.
El resultado no es una sustitución de los cómics occidentales por el manga, sino una mezcla cada vez más natural entre ambas tradiciones. La evolución del género dependerá de cómo sus nuevos autores utilicen esas influencias para construir historias propias.
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