
El precio de PlayStation 6 y Xbox Project Helix podría convertirse en uno de los principales obstáculos para la próxima generación de consolas. Una previsión vinculada al encarecimiento de los componentes plantea un escenario en el que ambos sistemas llegarían al mercado con un coste cercano o incluso superior a los 1.000 dólares.
La ventana que se maneja actualmente para estas máquinas apunta, siempre como posibilidad no confirmada, a finales de 2027 o comienzos de 2028. El impacto de un lanzamiento tan caro no se limitaría a las ventas de hardware: también podría reducir el tamaño del mercado de juegos y servicios asociado a ambas plataformas.
Si las consolas llegasen a 1.000 dólares en lugar de 700, Ampere Analysis calcula que sus ventas acumuladas durante los cinco primeros años podrían caer hasta un 38%. El mercado de juegos y servicios también se reduciría, según esta estimación, un 12%.
Un precio de 1.000 dólares reduciría la adopción
El análisis de Ampere Analysis compara dos escenarios de lanzamiento para 2028: uno con un precio inicial de 700 dólares y otro con una etiqueta de 1.000 dólares. La diferencia provocaría una disminución de hasta el 38% en el número total de sistemas vendidos durante los cinco primeros años.
La consecuencia también se trasladaría al ecosistema de cada consola. Con una base instalada menor, habría menos usuarios potenciales para comprar juegos y contratar servicios, de ahí que la previsión contemple una contracción del 12% en ese mercado. Estas cifras son estimaciones y no una predicción confirmada de ventas.
Las posibles respuestas de Sony y Microsoft
Una de las opciones sería retrasar el lanzamiento más allá de 2028 para esperar a que bajasen los costes de los componentes. Sin embargo, posponer la nueva generación también tendría riesgos de producción y financiación. En el caso de Sony, el retraso podría poner en peligro la asignación que ya habría obtenido para fabricar chips de 3 nanómetros en las instalaciones de TSMC.
La alternativa consistiría en mantener la fecha prevista y compensar parte del precio mediante mayores subsidios al hardware. Para recuperar la inversión, las compañías podrían recurrir a nuevas fórmulas de monetización, estrategias digitales más agresivas y canales de venta optimizados. Ese planteamiento podría acabar encareciendo servicios como PlayStation Plus.
Más allá de mejorar los gráficos
El tercer camino pasaría por modificar el concepto tradicional de consola. En lugar de centrar toda la propuesta en avances gráficos, Sony y Microsoft podrían apostar por formatos diferentes y por nuevas formas de utilizar sus plataformas.
En este escenario encajarían el supuesto dispositivo portátil relacionado con PlayStation 6 y el objetivo de Xbox Project Helix de acercar la experiencia de consola a la de un PC. No obstante, ninguno de estos elementos se presenta aquí como una especificación definitiva o un anuncio oficial.
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Una transición generacional más complicada
El reto no sería únicamente tecnológico o financiero. Si PlayStation 6 y Xbox Project Helix llegasen después de un periodo especialmente largo entre generaciones, ambas compañías tendrían que convencer a los jugadores para actualizar sus equipos en un momento en el que el precio de entrada podría ser muy elevado.
Por ahora, tanto el coste cercano a los 1.000 dólares como la ventana de finales de 2027 o comienzos de 2028 deben tratarse como escenarios no confirmados. La evolución del precio de los componentes y la estrategia que adopten Sony y Microsoft determinarán si la próxima generación mantiene esa previsión o modifica su planteamiento antes del lanzamiento.
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