
La oficina del futuro imaginada por la CBS en 1967 tenía pantallas para consultar noticias, información meteorológica y cotizaciones bursátiles, además de sistemas para hablar con otras personas sin desplazarse. El programa de televisión The 21st Century presentó aquella visión décadas antes de que existiera la primera conexión de ARPANET.
El episodio, titulado At Home: 2001, se emitió el 12 de marzo de 1967 y mostraba una maqueta de la vivienda del siglo XXI creada por Philco-Ford y diseñada por Paul McCobb. Algunas predicciones se quedaron en la ciencia ficción, pero otras anticiparon funciones que hoy damos por normales.
En 1967, The 21st Century anticipó el teletrabajo, las videollamadas, la consulta de información desde casa y varias funciones del hogar conectado. Su gran error no fue imaginar esas tareas, sino pensar que necesitaríamos una habitación llena de consolas para hacerlas.
Una oficina conectada antes de Internet
El presentador describía una “máquina de correspondencia electrónica” formada por varios módulos. Uno de ellos permitía recibir un resumen de las noticias del mundo mediante transmisiones por satélite y obtener una copia impresa girando un control. La tecnología concreta no coincidía con la evolución posterior de Internet, pero la función sí se acercaba a la lectura digital de prensa y a la impresión doméstica de documentos.
La misma habitación incluía pantallas separadas para consultar el tiempo y la información bursátil. La predicción acertaba al imaginar que esos datos estarían disponibles desde casa, aunque los diseñadores suponían que harían falta dispositivos distintos. Hoy ambas consultas caben en una misma pantalla y pueden actualizarse en segundos.
Videoconferencias y vigilancia doméstica
El sistema de comunicación mostrado en el programa combinaba un micrófono alargado con una pantalla. Al accionar un mando, el usuario podía ver una imagen de la persona con la que hablaba. La maqueta no mostraba una videollamada real, sino una fotografía, pero la idea anticipaba la comunicación audiovisual que después permitirían las redes y las cámaras digitales.
También se enseñaba un circuito cerrado para observar otras habitaciones de la vivienda mientras el propietario trabajaba. La solución imaginada era local y cableada, no una cámara conectada a Internet, pero el concepto guarda relación con los actuales sistemas de videovigilancia doméstica.
Una casa inteligente con aciertos y excesos
La propuesta de Philco-Ford iba más allá del estudio. La casa incluía sistemas para recircular el agua, producir electricidad mediante una célula de combustible y limpiar electrostáticamente las ventanas. Eran ideas ambiciosas que el programa presentaba como posibilidades del siglo XXI, no como tecnologías listas para incorporarse a los hogares.
La televisión se imaginaba en color, con sonido estéreo y una pantalla tridimensional, aunque controlada desde una consola voluminosa en lugar de un mando a distancia. La cocina podía preparar automáticamente los alimentos elegidos y un sistema destruía platos de plástico y restos de comida para fabricarlos de nuevo. Estas propuestas muestran que la predicción combinaba avances plausibles con soluciones todavía muy alejadas de la vida cotidiana.
El episodio también presentaba robots domésticos destinados a realizar tareas poco atractivas. No acertó en el reparto social de esas labores, pero sí anticipó parcialmente aparatos especializados como los robots aspiradores, entre ellos los dispositivos asociados a Roomba.
El verdadero acierto: imaginar las funciones, no la forma
La diferencia más llamativa está en el tamaño. El programa necesitaba varios módulos y una habitación completa para reunir funciones que hoy pueden concentrarse en un ordenador, una tableta o un teléfono. La predicción fue menos precisa al diseñar el hardware que al imaginar para qué querríamos utilizarlo.
Una predicción útil, con límites
The 21st Century no describió una evolución inevitable ni un diseño técnico viable para 2001. Presentó una maqueta especulativa en una época anterior a Internet, las webcams y los ordenadores personales domésticos. Su interés está en que identificó necesidades —trabajar desde casa, consultar información y comunicarse a distancia— que terminaron imponiéndose, aunque mediante dispositivos y redes muy diferentes.
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