
El centro de datos de Microsoft cerca de Leeds se ha convertido en el foco de una oposición vecinal que ya reúne casi 40.000 firmas. El proyecto está previsto en Skelton Grange, en una antigua zona ocupada por una central eléctrica, y todavía necesita la decisión urbanística definitiva para seguir adelante.
La petición reclama que se deniegue el permiso por el consumo previsto de agua y energía, además de posibles efectos sobre el ruido, la iluminación, la calidad del aire, las aguas residuales, el calor residual y la seguridad del entorno. El caso refleja un rechazo creciente a determinadas infraestructuras de computación, especialmente por su demanda de recursos.
Casi 40.000 personas han firmado contra el proyecto de Skelton Grange. La instalación contempla tres edificios de unos 46.000 metros cuadrados y un almacén adicional de 15.000 metros cuadrados.
Qué incluye el proyecto de Skelton Grange
La instalación se levantaría sobre terrenos que anteriormente albergaban una central eléctrica. El plan contempla tres edificios dedicados al centro de datos, con una superficie conjunta aproximada de 46.000 metros cuadrados, junto a un almacén de unos 15.000 metros cuadrados.
Un grupo formado por alrededor de 100 residentes impulsó la petición ante el ayuntamiento de Leeds. Sus argumentos abarcan tanto el funcionamiento diario de la infraestructura como los cambios que podría provocar en el área durante su vida útil, que el proyecto estima en 60 años.
Las preocupaciones por agua, energía y emisiones
Los opositores sostienen que el centro de datos supondría un consumo relevante de agua y electricidad. También mencionan la contaminación acústica y lumínica, las emisiones a la atmósfera, los vertidos de aguas residuales y la liberación de calor sobrante, aspectos asociados al funcionamiento de grandes instalaciones de computación.
La petición atribuye al proyecto unas emisiones acumuladas estimadas en 200 millones de toneladas de dióxido de carbono durante esos 60 años. Esa cifra forma parte de los argumentos de quienes se oponen a la construcción y no equivale a una medición confirmada de emisiones que ya se hayan producido.
El permiso aún no es definitivo
La oficina de urbanismo de Leeds ya ha dado un visto bueno provisional, pero la autorización final depende todavía del director de urbanismo. Por ese motivo, los firmantes piden que no se conceda el permiso definitivo y han anunciado que recurrirán si el proyecto recibe finalmente luz verde.
La oposición a los centros de datos también se ha extendido en Estados Unidos, donde se han producido protestas relacionadas con sus necesidades energéticas y sus posibles efectos ambientales. En el Reino Unido y el resto de Europa, las normas sobre emisiones son más estrictas, por lo que no todos los impactos observados en proyectos estadounidenses pueden trasladarse directamente al contexto europeo.
Qué puede ocurrir ahora con el centro de datos
El siguiente paso será la decisión urbanística definitiva sobre la instalación de Skelton Grange. Hasta entonces, el proyecto no cuenta con autorización final y la petición vecinal mantiene abierta la posibilidad de un recurso. El caso muestra cómo la expansión de la infraestructura digital también genera debates locales sobre energía, agua, emisiones y transformación del territorio.
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