
El JetZero Z4 blended wing body es la apuesta de una compañía aeroespacial estadounidense para apartarse del diseño comercial basado en un fuselaje tubular con alas. El proyecto pretende integrar ambas partes en una sola estructura capaz de generar más sustentación y reducir la resistencia aerodinámica.
JetZero, fundada en 2021, plantea un avión de tamaño medio para unos 250 pasajeros y hasta 5.000 millas náuticas de alcance, aproximadamente 9.260 kilómetros. Antes de intentar llevarlo a las aerolíneas, la empresa quiere probar la arquitectura con Jet1, un demostrador a escala real cuyo primer vuelo está previsto para 2027.
JetZero quiere validar un avión blended wing body que podría mejorar entre un 30% y un 50% la eficiencia de combustible frente a modelos convencionales comparables, aunque esa cifra sigue siendo un objetivo del programa y no un resultado certificado.
Qué cambia con un diseño blended wing body
En un avión convencional, el fuselaje concentra a los pasajeros y la carga, mientras las alas aportan la mayor parte de la sustentación. La configuración blended wing body difumina esa separación: el cuerpo central se une progresivamente a las alas y contribuye de forma relevante a mantener la aeronave en vuelo.
El beneficio que busca JetZero es una relación más favorable entre sustentación y resistencia. Al aprovechar una mayor superficie de la estructura, el Z4 podría necesitar menos energía para transportar su carga. La compañía apunta a una mejora de entre el 30% y el 50% en consumo de combustible, y Japan Airlines ha señalado esas mismas cifras al explicar su interés en el programa.
El concepto también está pensado para operar en aeropuertos existentes, sin modificaciones especializadas o costosas. Sin embargo, esa compatibilidad tendrá que demostrarse en la práctica junto con los costes de mantenimiento, la fabricación repetible y la integración en las operaciones habituales de las aerolíneas.
Una cabina más ancha y nuevos retos operativos
La forma exterior condiciona el interior. Para acomodar a 250 pasajeros en un cuerpo más ancho, JetZero ha mostrado conceptos con varios pasillos y zonas alejadas del perímetro. Entre las soluciones estudiadas aparecen pantallas y claraboyas destinadas a llevar luz y vistas exteriores a los pasajeros que no estén junto a una ventana convencional.
La distribución podría facilitar nuevos procesos de embarque y desembarque, pero también plantea preguntas que el desarrollo deberá resolver. La evacuación, la experiencia de quienes viajen en las zonas centrales y las operaciones en tierra serán aspectos tan importantes como la aerodinámica.
De los demostradores a un avión certificable
La idea no es completamente nueva. NASA y Boeing llevan décadas investigando aeronaves blended wing body, mientras que Airbus presentó en 2020 el demostrador MAVERIC, que había volado por primera vez un año antes. Airbus también incluyó una arquitectura similar entre sus conceptos ZEROe basados en hidrógeno.
La diferencia del Z4 está en que JetZero intenta convertir este concepto experimental en un avión comercial certificable y producido a escala. Para lograrlo tendrá que superar etapas que no resuelve por sí sola una mejora aerodinámica: validar sistemas, certificar la aeronave, construirla de forma consistente y convencer a las aerolíneas de que las ventajas sobreviven a la complejidad industrial y operativa.
Apoyo de aerolíneas y calendario previsto
United mantiene un acuerdo condicional que contempla la compra de 100 unidades y opciones sobre otras 100. Gulf Air ha firmado una carta de intención por una cantidad no revelada, Alaska Airlines ha invertido en JetZero y cuenta con opciones futuras, Delta participa como socio de desarrollo y Japan Airlines colabora en cuestiones de diseño, operaciones y mantenimiento.
La Fuerza Aérea estadounidense firmó además un contrato de hasta 235 millones de dólares para desarrollar y volar el demostrador a escala real. JetZero comenzó en junio la construcción de su primera fábrica y centro de ensamblaje final en Greensboro, Carolina del Norte.
La compañía también suscribió con EXIM una carta de interés no vinculante para explorar hasta 3.000 millones de dólares de financiación potencial. Las primeras aeronaves fabricadas se dedicarían a pruebas y certificación. Tras el vuelo previsto de Jet1 en 2027, JetZero sitúa la entrada en servicio comercial del Z4 a comienzos de la década de 2030, siempre que el programa avance y obtenga las autorizaciones necesarias.
Si estás siguiendo este tema, también puedes consultar CAS Space completa las pruebas del motor de Lixun-1 antes de su primer vuelo orbital.
Un cambio de arquitectura todavía por demostrar
El Z4 representa una apuesta ambiciosa: sustituir décadas de optimización del esquema de tubo con alas por una configuración que podría ofrecer ventajas aerodinámicas y más libertad interior. Por ahora, esas ventajas son previsiones de diseño. El primer vuelo de Jet1 y las posteriores pruebas dirán si la promesa de eficiencia puede convertirse en un avión comercial seguro, certificable y viable para las operaciones diarias.
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