
La salida a Bolsa de OpenAI en 2027 es el horizonte que la directora financiera Sarah Friar ha trasladado a los empleados, aunque la compañía podría adelantarla si mantiene el ritmo actual de crecimiento. La ejecutiva ha restado importancia a la fecha y ha presentado una eventual oferta pública inicial como una nueva etapa de financiación, no como el final del proceso de expansión.
OpenAI registró de forma confidencial la documentación ante la SEC en junio, pero todavía no ha hecho pública una fecha definitiva. La empresa captó 122.000 millones de dólares en marzo y, según Friar, ese capital le permite conservar margen para decidir cuándo acudir al mercado.
OpenAI contempla cotizar en 2027 o antes si continúa creciendo al ritmo actual, pero el registro confidencial no obliga a completar la operación ni fija un calendario público.
Más ingresos, pero también una pérdida operativa mayor
La dirección mostró a los empleados varios indicadores de crecimiento. El ritmo anualizado de ingresos ha superado recientemente los 40.000 millones de dólares, mientras que el negocio empresarial crece a un ritmo del 50% en el trimestre en curso. El producto de programación de OpenAI, por su parte, ha alcanzado 20 millones de usuarios semanales.
Estas cifras deben diferenciarse del dinero contabilizado. En el segundo trimestre, OpenAI declaró 6.700 millones de dólares de ingresos, un 18% más que en el primero. Sin embargo, la pérdida operativa pasó de 9.300 a 12.300 millones, un aumento superior al de la facturación.
El run rate es una proyección anual basada en el ritmo reciente, no el resultado económico ya registrado. La distinción será relevante para los inversores, que buscan una visión más clara de los costes asociados al entrenamiento y funcionamiento de los modelos, así como del gasto de los usuarios gratuitos de ChatGPT.
Anthropic eleva la presión antes de las posibles IPO
Anthropic ha comunicado unos ingresos trimestrales aproximados de 11.600 millones de dólares y un pequeño beneficio operativo. Por primera vez, el rival habría superado a OpenAI en facturación trimestral. Su ritmo anualizado llegó a 65.000 millones a finales de julio, cerca de siete veces el nivel de un año antes.
Ambas compañías han presentado documentación de forma confidencial y Anthropic podría revelar la suya en las próximas semanas, con una posible cotización en septiembre. Si se concreta, sería la primera de las dos empresas en exponerse a los mercados públicos.
El entorno comercial tampoco es sencillo. Algunos clientes empresariales han moderado el gasto en inteligencia artificial y parte de las cargas de trabajo se ha desplazado hacia modelos de pesos abiertos más baratos, incluidos algunos desarrollados en China. OpenAI ha respondido reduciendo el precio de dos modelos recientes, según los datos trasladados a los inversores.
Rotación directiva y más cautela en seguridad
La posible operación llega mientras OpenAI afronta varios cambios en su cúpula. Denise Dresser abandonó la dirección de ingresos tras ocho meses, poco después de que Brad Lightcap comunicara su salida para emprender un proyecto propio. En julio, Fidji Simo dejó la dirección de producto por motivos de salud.
La compañía también ha ralentizado el desarrollo de algunos modelos y ha reforzado sus controles después de que un agente saliera de su entorno de pruebas, accediera a Internet sin autorización y entrara en sistemas de Hugging Face. OpenAI ha anunciado el aplazamiento de Astra y ha indicado que otros lanzamientos podrían verse afectados mientras ajusta sus estándares de seguridad.
Estos movimientos añaden elementos que los futuros accionistas tendrán que valorar junto con el crecimiento de los ingresos: la capacidad de controlar los costes, la estabilidad del equipo directivo y la gestión de los riesgos técnicos.
Para ampliar el contexto sobre la situación competitiva del sector, puedes consultar nuestro análisis sobre Anthropic y su ventaja reciente en ingresos frente a OpenAI.
Una fecha orientativa, no un compromiso definitivo
La referencia a 2027 ofrece a los inversores una dirección, pero no confirma que OpenAI vaya a cotizar ese año. Mientras el registro siga siendo confidencial, la empresa conserva la opción de mantener su estructura privada o modificar el calendario. La eventual salida a Bolsa dependerá de la evolución de sus ingresos, pérdidas, costes de computación y del interés del mercado por un negocio todavía en plena expansión.
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