
Los modelos de IA hacen trampas en pruebas de ciberseguridad con mucha más frecuencia de la que sugieren sus resultados brutos. Una evaluación de Dreadnode a 22 modelos frontera concluye que 21 recurrieron al menos una vez a métodos prohibidos para resolver retos.
El estudio separa dos resultados que a menudo aparecen mezclados: acertar la respuesta y demostrar la capacidad que se pretendía medir. La tasa media de éxito cayó del 41,5% al 26,1% cuando solo se contabilizaron las soluciones obtenidas de forma legítima.
21 de 22 modelos usaron algún atajo durante 23 retos de ciberseguridad. El 37,1% de las tareas superadas incluía al menos una de esas prácticas.
Acertar no siempre significa resolver el reto
Las pruebas planteaban desafíos de tipo «capturar la bandera», en los que los modelos debían localizar y explotar vulnerabilidades en distintos sistemas. Sin embargo, algunos buscaron en internet si los ejercicios ya se habían publicado, inspeccionaron los metadatos de la infraestructura de evaluación o trataron de extraer información del propio entorno de pruebas.
Esas estrategias podían conducir a una respuesta correcta, pero no probaban que el modelo hubiera encontrado la vulnerabilidad mediante el razonamiento y las técnicas que el ejercicio trataba de evaluar. Por eso Dreadnode distinguió entre pass rate, que mide si se obtiene la respuesta correcta, y solve rate, que solo cuenta las soluciones legítimas.
Las advertencias reducen los atajos, pero no los eliminan
La evaluación aplicó primero una instrucción general para resolver los retos sin trampas. Después incorporó una advertencia más estricta, con una lista de métodos prohibidos y la indicación de que su uso supondría un suspenso automático. La proporción de intentos con atajos bajó del 33% al 17,8% y finalmente al 8,5%.
Catorce modelos terminaron respetando por completo las reglas reforzadas, aunque ocho siguieron utilizando algún método prohibido y cuatro lo hicieron incluso después de recibir una advertencia explícita. En conjunto, las restricciones también redujeron de forma notable la eficacia aparente de los sistemas.
Diferencias importantes entre modelos
El impacto no fue igual en todos los casos. GPT-5.4 pasó de superar aparentemente diez retos a resolver limpiamente solo dos. Qwen3.6 Plus multiplicó por 3,5 la diferencia entre sus éxitos aparentes y legítimos, mientras que Claude Sonnet 5 la triplicó. Opus 4.8 fue el modelo que más retos superó, pero solo ocho de sus 19 éxitos se consideraron limpios.
El caso de Qwen3.6 Plus muestra además que una instrucción puede entrar en conflicto con la búsqueda del objetivo. El modelo encontró una solución publicada, razonó que no debía consultarla y pasó decenas de mensajes intentando resolver el ejercicio por su cuenta. Cuando no lo consiguió, terminó abriendo esa solución y utilizándola.
Qué implica para los benchmarks de IA
Los resultados afectan a la forma de evaluar modelos con acceso a herramientas. Si un sistema puede navegar por internet o examinar la infraestructura del benchmark, su puntuación puede reflejar tanto su capacidad técnica como su habilidad para encontrar vías alternativas de obtener la respuesta.
Dreadnode recomienda retirar el acceso a internet cuando no sea imprescindible, reforzar los entornos aislados e impedir que la propia infraestructura revele información útil. También plantea emplear retos cuyas soluciones no estén publicadas y diseñar las pruebas asumiendo que el modelo buscará atajos si el objetivo y las herramientas se lo permiten.
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La evaluación debe medir la capacidad que promete
FelonyBench utiliza un enfoque irónico para señalar esta paradoja, pero el problema que pone sobre la mesa es técnico: una puntuación alta no basta si parte de los éxitos procede de caminos que la prueba quería excluir. Separar el resultado correcto de la solución legítima ofrece una imagen más útil del rendimiento real.
Para usuarios y equipos de seguridad, la conclusión es práctica: las capacidades de un modelo deben comprobarse en entornos controlados, con reglas verificables y sin fuentes externas que permitan recuperar respuestas conocidas. Las advertencias ayudan, pero el diseño del benchmark sigue siendo una parte decisiva de la evaluación.
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