
El auge de la producción audiovisual en Nueva York ya se refleja en sus calles, estudios y cuentas públicas. Tras varios años de descenso, la ciudad ha recuperado actividad gracias a una combinación de incentivos fiscales, menos trabas administrativas y una infraestructura capaz de acoger grandes rodajes.
La producción de cine y televisión en el estado creció un 57 % interanual durante el segundo trimestre de 2026, hasta rozar los 1.060 millones de dólares. En el mismo periodo también aumentó un 19 % el número de proyectos en marcha, mientras la ciudad ha tramitado 4.311 permisos de rodaje en lo que va de año.
Nueva York cuenta con un crédito fiscal reembolsable del 30 %, respaldado por una partida anual de 800 millones de dólares, y ha registrado un 27 % más de permisos de rodaje que el año anterior.
Los incentivos fiscales vuelven a llenar los estudios
El impulso actual llega después de una etapa marcada por la reducción de presupuestos de los estudios, la marcha de producciones a Londres, Canadá o Budapest y las consecuencias de las dos huelgas laborales de Hollywood. Las modificaciones presupuestarias aprobadas en 2025 por la gobernadora Kathy Hochul reforzaron el atractivo de Nueva York para producciones nacionales e internacionales.
El programa estatal incluye un crédito fiscal reembolsable del 30 %, además de mejoras para la posproducción y los incentivos destinados a determinadas posiciones por encima de la línea. Empire State Development sitúa en casi 1.060 millones de dólares el gasto de producción del segundo trimestre de 2026.
El efecto también alcanza a los estudios. Wildflower Studios, inaugurado en Astoria en 2024, trabaja ahora a plena capacidad, mientras Steiner Studios continúa acogiendo proyectos televisivos. Entre las producciones vinculadas al repunte figuran The Gilded Age, American Horror Story y la próxima película de Exorcist.

Rodajes que dejan empleo y actividad en la ciudad
El caso de The Devil Wears Prada 2 ilustra el impacto local de estos incentivos. La película permaneció en Nueva York, donde dio trabajo a más de 1.400 profesionales y contó con 550 proveedores locales. Su rodaje de 46 días generó 67,9 millones de dólares en actividad económica y 45,8 millones en salarios locales.
La estrategia no se limita a atraer superproducciones. La ciudad también está agilizando los permisos para equipos pequeños y creadores de series breves para redes sociales, un sector en crecimiento que incluye proyectos como SubwayTakes y Are You Okay?. La oficina municipal considera que estas producciones más modestas son una parte esencial del ecosistema audiovisual.
Nueva York también vende su propia imagen
Además del empleo directo, las autoridades defienden el valor promocional de rodar en la ciudad. Las calles, puentes y barrios neoyorquinos funcionan como una forma de publicidad turística, al mostrar localizaciones que después atraen visitantes. La idea prolonga una tradición visible en títulos como Sex and the City, donde la ciudad adquiere un papel casi protagonista.
La película A Quiet Place Part III refleja la complejidad de organizar una producción de gran escala. Su rodaje requirió cerrar temporalmente el puente de Manhattan y coordinar a la policía, la autoridad de transporte y la autoridad portuaria. También provocó protestas de un grupo vecinal por las molestias ocasionadas a los negocios de la zona, aunque estos fueron compensados por la producción.
La recuperación neoyorquina contrasta con la situación de Los Ángeles, que sigue siendo el centro global de la industria, pero registró en 2025 su peor año de rodajes en localizaciones fuera del periodo de la pandemia. California está reforzando sus incentivos, aunque parte de los profesionales y de las producciones se han desplazado a otros estados.
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El reto es mantener el impulso
El crecimiento de Nueva York depende tanto del crédito fiscal como de su capacidad para facilitar los rodajes. El responsable municipal de entretenimiento, Rafael Espinal, defiende una atención directa a las producciones para resolver permisos, cortes de tráfico y coordinación con los servicios públicos.
Por ahora, los datos muestran una recuperación clara: más proyectos, más permisos y estudios con una ocupación elevada. Sin embargo, la competencia continúa, ya que otras ciudades y estados también están ampliando sus incentivos para atraer una industria cada vez más móvil.
Una recuperación todavía en competencia
Nueva York ha vuelto a ganar peso en el mapa internacional de la producción audiovisual, con beneficios visibles para sus estudios, trabajadores y proveedores. La continuidad de esta tendencia dependerá de que la ciudad mantenga sus incentivos y su infraestructura sin perder capacidad para competir con Los Ángeles y otros destinos de rodaje.
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