
La reciente reestructuración de Bethesda Softworks implica un giro significativo en la dirección de sus estudios, con un enfoque renovado hacia las franquicias más emblemáticas: Fallout, The Elder Scrolls, DOOM y Wolfenstein. La presidenta de Bethesda, Jill Braff, comunicó a los equipos la necesidad de fortalecer la base de la compañía ante las realidades de la industria y el negocio, señalando que el movimiento busca garantizar un crecimiento sostenible y una inversión sostenida en las sagas y en los jugadores.
Una transición centrada en franquicias y contenidos
En un correo interno, Braff explicó que, para posicionar mejor a Bethesda a futuro, la empresa pasará de un modelo enfocado en los próximos proyectos de cada estudio a un enfoque orientado a sus franquicias más potentes y a un plan de contenidos que sirva a los intereses de los jugadores y de la propia compañía.
La dirección también subrayó que se continuará invirtiendo en talento, tecnologías y recursos adecuados para apoyar estas prioridades, favoreciendo una base más sólida para el desarrollo de las sagas principales.
Impacto en Arkane y el contenido de The Elder Scrolls Online
Como parte del ajuste corporativo, Arkane Studios ha dejado de formar parte de la estructura de Bethesda, y ZeniMax Online Studios ha reducido significativamente su plantilla. Estas decisiones han generado cambios en el plan de contenidos de The Elder Scrolls Online, cuyo futuro se encuentra sujeto a la evolución de la reestructuración y de las dinámicas internas de la compañía.
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